El más perfecto de los lenguajes es el lenguaje de las hazañas, y lo más perfecto del lenguaje del habla es el convencimiento de hacer hazañas... considero a la hazaña como el acto de hacer, y ni el mayor de los estruendos del silencio puede retorcer la verdad de la hazaña. Por esto, el bueno obrar es un lenguaje universal, porque un idioma no impide que un brasilero y un canadiense puedan sembrar juntos un árbol. El lenguaje de las palabras en cambio es mucho más extenso y más propenso al daño, es decir, el lenguaje más peligroso, por su influencia en la vulnerabilidad de la voluntad humana, que es la que decide el hacer bien o hacer mal... lograr o destruir.
Es más suculento para un cerebro sin ideas concretas la satisfacción de el hacer daño y la manipulación que puede crear con esto, que la gratitud de otra persona por haberla ayudado. De aquí la necesidad de una educación de calidad para todos los educandos, así podrán aprender a diferenciar las buenas ideas de las malas, para que sepan que es moralmente correcto, para que sean independientes a la hora de tomar decisiones, ricos en valores y ética, y puedan reclamar por lo que es justo, y más básico aun, que puedan saber el poder del buen hablar, porque este lenguaje influye en el buen hacer y sean más la hazañas que las malas noticias.
“Una imagen habla más que mil palabras” y de aquí puede derivar una definición: las palabras no son más que la transformación de actos en información que se transmite, entonces, que serian de mil palabras sin una imagen? y aun así, hay más cosas para hacer que cosas para hablar, por eso existen escaladores, porque hablando, jamás lograran hacer entender lo que sienten cuando escalan.
Lo admirable de el lenguaje del lenguaje del habla, además de su influencia ya mencionada, es que puede ser un arte, algo con mas significado todavía que el de la palabra, oración, o texto mismo… por eso existen escritores, porque hablando, jamás lograran hacer entender lo que sienten al escribir. He aquí el ejemplo más palpable de la superioridad de las hazañas sobre las palabras. Aunque a veces, con hablar, logramos hazañas tan grandes como para un escalador seria escalar.
Lo más hermoso del sol es que se toma su tiempo: solo una vez al día nos regala un horizonte de colores. Le gusta que lo extrañemos y por eso lo esperamos, porque nos hace falta ver algo tan hermoso después de un día gris entre tanto edificios. Me parece que juega con su poder, pero qué sentido tendría acostumbrarme a su cálida sabiduría? Esto me recuerda a un dicho: “para resultados distintos hay que hacer algo distinto”.. Todo gran poder o idea, toda gran hazaña comienza siendo buena, primero porque es necesaria y segundo, porque es nueva. Y todo gran poder o idea termina siendo bueno o buena cuando al cumplir su específico trabajo, se deja reemplazar por una nueva, con aportes distintos pero igual de beneficiosos. “Qué bueno es el sol que me calienta, ya hacia frio, que bueno que me muestra los colores del mundo. Pero qué bueno que se esconda, llegaron el frio y la oscuridad que me refrescan del calor y dejan descansar mi vista”.
Sería bueno conocer algo que solucione todos los problemas que causamos, esa sería la mayor de las hazañas, y quien afirme con palabras poder realizar la mayor de las hazañas, estará condenado a infinita incredibilidad, pues las palabras no se convierten en actos, los actos se convierten en palabras. Por esto, es necesaria una idea precisa y fugaz, que sepa solucionar algo pero lo haga bien. Es necesario este desbalance, y la carta bajo la manga seria la próxima buena idea, una más joven y capaz, con más energía, dispuesta a ceder su puesto y siempre, pero siempre, con una educación que sea apta para ir haciendo de las hazañas algo más grande.
Sé parte de la hazaña, del buen hacer, del obrar bien. Edúcate sobre el problema, pues siempre vence quien más conoce a su enemigo, haz del nefasto tu mejor amigo