miércoles, 8 de junio de 2011

Que es de mi si de ti depende

No es el deseo, son las ganas de gritar por la ventana al dulce cabello de la gitana, que baila por las calles pisando con tacones, a su piel, cálida y lisa como la miel… peligrosa trayectoria la de mi dedo sobre tu cuerpo, peligroso como un aguijón. Es como si mi interior gritara, tu ropa interior quitara y aprovecho, buen provecho del festín, rosando la avenida de tus piernas, la lámpara de Aladdin… ¡Dios!, ya caí en la tentación, que nada me libre, ya caí en tu ombligo y lo beso, poco a poco, paso a paso, desbordando allá arriba en el límite de la cordura… después tu aliento, tu fuerte aliento, como si disfrutaras todo lo que voy haciendo, te gusta que te señale despacio… pero aguanto, contra la corriente aguanto, nadando a tus senos por la llanura de tu abdomen, tensa superficie que se levanta y baja, de acuerdo con tu aliento, exhalando, inhalando… como olas que nadan, que crecen y se relajan, que bailan, siguiendo el guiar de mis manos.. Con los ojos cerrados, solo para imaginar lo que voy palpando suave, con simplicidad y sencillez.
Creo que pierdo la razón, mis labios en tu cuello, se te eriza el corazón y tu piel late lento.. El tiempo pasa rápido, el tiempo que perdí con la noción de la lógica, de lo normal. Esa sutil voz, la batuta que te danza… es hora de la canción y que las olas se revuelvan en un mar de deseo, perdiendo posición. Esto es una guerra estratégica, una orquesta sinfónica, una acústica desértica… y que todo pare cuando el mundo se quede sin canción, sin melodía, sin pájaros que canten la bienvenida del día... Para descansar entre tus sabanas, entre tu desnudes de seda y tu juventud virginal e inocente

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