martes, 11 de enero de 2011

Hogar

muchos tienen que quien amar, muchos mas aman sin nada a cambio, pocos se aman, muchos mas aun re engañan, y yo tengo al mar, la arena y una palmera casi acostada que contrasta el rojo del cielo con su sobra negra a las 6:18 de la tarde.
En la arena húmeda me acuesto y me acaricia de abajo para arriba una suave ola que vino, y de arriba para abajo se va. Ella no me pide nada, aun así, le doy lo que mas vale en mi vida y lo mas grande que lo puedo dar... yo. Se adueña todos los días de mis ojos, de mi calma y de mi corazón, yo lo único que puedo hacer es sentarme en nuestra palmera, descalzo con la arena y ser feliz, ahí no hay mas nada que hacer.
Allá a la derecha esta la montaña verde, donde nace lo que mas amo, y a la izquierda se me pierde la vista. Ojala pudiera pintar lo que veo, para cuando me obligue a no estar ahí, poder recordar... que se apague el ruido de los carros y que se esfume el gris de los edificios tan altos que no me deja ver bien el cielo, aquí en la ciudad se ve el sol en rincones tristes y la moda que se viste de gente que no ha tenido la oportunidad de permitirse ser, sino parecer. Aquí en la ciudad, donde la luna queda opaca con bombillos de colores, aquí, que de acera a acera hay una calle que no los deja que se abracen.
Aprendieron los cegados por el humo a costarse y no valerse, se regala y no se comparte, creen que con el sol se quiere y con la luna se olvida, para algunos es tan normal como comprar y botar.
Donde quedo la infancia? donde se perdió la risa de correr descalzo? se puso la realidad en lo peor de la gente y esta creciendo un árbol de ahí, el presente. pero en mi mente nada se lo lleva el viento, se que la realidad es algo y la vedad es otra cosa. La realidad es el presente y la verdad es lo que debería estar pasando.
Aquí en mi casa, aquí en esta playa hay una puerta de bienvenida que deja afuera lo que el afuera quiere que pase, aquí dentro hay adornos de concha, un poquito de arena y un poco mas allá, otra puerta a mi corazón que te enamora si no eres ciego, y si lo eres, te enamora el sonido de las olas y del silencio, el olor de la sal y el sabor de un pescado que se esta cocinando

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